Salvación fiscal en el cannabis, según legislador de Colorado

Recaudos para las arcas del gobierno de $150 millones anuales, una reducción en todos los renglones del crimen y dinero suficiente como para poder reducir el impuesto al consumo y, aun así, tener suficiente para construir nuevas escuelas, arreglar carreteras y reforzar la seguridad.

Este ha sido el saldo que ha tenido en Colorado la legalización de la marihuana con un impuesto de 15% para uso recreacional y otro de 2.9% para uso medicinal. Daniel R. Pabón, un legislador demócrata de Colorado, compareció ayer a las vistas conjuntas de Cámara y Senado sobre el proyecto de administración que busca legalizar el uso del cannabis medicinal en la Isla.

Pabón dijo que Puerto Rico está quizás en mejor posición de lo que estuvo Colorado para legalizar el uso del cannabis, particularmente por las investigaciones que ya comenzaron en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y la disposición de la orden ejecutiva que establece crear un récord de los pacientes autorizados para usar esta planta.

El legislador reconoció que la decisión de darle paso al cannabis no fue fácil. Dijo que tomó en consideración desde el efecto que esto tendría en su hija hasta las consecuencias políticas en una región donde hay liberales y conservadores. Pero, afirmó, los recaudos que han logrado con la venta del cannabis han aplacado estas dudas. Parte de los recaudos (entre $20 y $25 millones) van a reforzar el componente de seguridad y hay otra tajada para trabajar con la prevención en los jóvenes, por lo cual tampoco han visto un aumento en el abuso de sustancias en esta población.

“Destinamos muchísimo dinero para asegurarnos de que los jóvenes no estén usando cannabis. El primer año esto nos dejó un recaudo de $11 millones, pero ahora son $150 millones”, afirmó.

Otra de las tajadas -unos $40 millones- se usará para construir nuevas escuelas y además consideran reducir el impuesto al consumo de un 10% a un 8%, pues los recaudos del cannabis son más que suficientes.

“Así que puedo tener un ciudadano que diga yo no lo uso, mis hijos no lo usan y yo no quiero que lo usen, pero voy a tener un escuela nueva detrás de mi casa”, afirmó durante la vista, en la que indicó además que hay condados del estado donde no se permite el consumo del cannabis.

Esto tampoco ha tenido un efecto en la salud de los ciudadanos pues Colorado continúa siendo uno de los estados más saludables en todo Estados Unidos, según dijo Pabón ayer. Según el último Censo, en Colorado viven alrededor de cinco millones de personas. A estas se suman los “refugiados del cannabis”, dijo Pabón, que han llegado para poder atender enfermedades como el cáncer y la epilepsia.

El legislador estadounidense reconoció como uno de los errores del estado el no haber legalizado el cannabis de la mano de investigaciones científicas, proceso que sí está encaminado en Puerto Rico. Esto, afirmó, podría colocar a la Isla al centro de estas investigaciones.

“Les diré lo que hicimos mal. No invertimos un centavo en investigaciones y desarrollos. No estamos haciendo un solo examen para determinar la efectividad de esto”, afirmó. “Puerto Rico está cerca de estar a la delantera de estas investigaciones y hay muchísimos interesados en unirse a esto y que quieren asociarse a ustedes”.

A la vista de ayer también comparecieron pacientes que actualmente utilizan el cannabis medicinal. Narelys Cortés Irizarry, una veterana retirada de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, dijo que si no fuera por esto, no podría continuar su vida ni atender a sus dos hijas.

“El acceso a la vaporización de la flor no lo sustituye ningún medicamento. La manera en que esta planta alivia el dolor no se compara con ninguna otra medicina que haya probado”, sentenció. “La calidad de vida que se obtiene con esta planta no se compara con ningún fármaco o sintético que se ha aprobado”.

Compareció también el doctor Michael F. Soler, quien atiende pacientes autorizados a utilizar el cannabis medicinal. Según dijo, todos sus pacientes llegan referidos de otros especialistas “luego de haber agotado decenas de alternativas bajo la medicina tradicional”.

Sugirió dejar claro en la medida el lenguaje sobre la supervisión médica compulsoria cada 60 días y que las recetas de cannabis tengan una vigencia de 90 días.

“Puerto Rico se encuentra en un momento histórico para posicionarse como una potencia médica y farmacéutica en el tratamiento y desarrollo del cannabis medicinal en todo el hemisferio”, afirmó.

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