Ansiedad y Depresión

Los usuarios de cannabis informan recurrentemente reducciones en la ansiedad, aumento de la relajación y el alivio de la tensión [1]. Una encuesta realizada aproximadamente a 4400 personas sugirió que aquellos que consumían cannabis diariamente o semanalmente reportaron una disminución en el estado de ánimo deprimido, y un aumento en el afecto positivo, en comparación con los encuestados que afirmaron que nunca consumieron cannabis [2]. Sin embargo, el estudio sufrió de una serie de inconvenientes graves y por tanto debe ser interpretado con precaución.

Evidencia preclínica y clínica indica un papel importante del sistema endocannabinoide en la ansiedad y la depresión. Resultados de estudios en animales sugieren que dosis bajas de agonistas (activadores) de los receptores CB1 reducen el comportamiento ansioso y aumentan las respuestas anti-depresivas [3,4]. También, agonistas de los receptores CB1 parecen para mejorar la neurotransmisión serotoninérgica central y noradrenérgica, de manera similar a la acción de los medicamentos antidepresivos [5,6]. Pero por otro lado, estimulaciones de alto nivel de los receptor CB1, o la administración de antagonistas del receptor CB1, invierte esta respuesta y puede desencadenar una depresión [6-9].
La supresión de la señalización del sistema endocannabinoide es suficiente para inducir un estado depresivo tanto en animales como en humanos (revisado en [10]). Además, se han encontrado que las concentraciones de endocannabinoides se encuentran significativamente reducidas en mujeres con depresión mayor [11]. Estos hallazgos sugieren que el tono adecuado de endocannabinoides juega un papel importante en la regulación del humor.

Los datos clínicos para el cannabis y el THC

Primero, es importante señalar que el uso rutinario de cannabis o de medicamentos en base cannabinoides para tratar la ansiedad o la depresión primaria debe considerarse con precaución, especialmente desanimando su uso a personas con antecedentes de trastornos psicóticos, la evidencia clínica limitada indica que estos fármacos pueden ser vías terapéuticas alternativas en pacientes que sufren de ansiedad o depresión secundaria a ciertas enfermedades crónicas. Por ejemplo, en un estudio de pacientes VIH + que informaron usar cannabis para manejar sus síntomas, el 93% citó una mejoría de la ansiedad y el 86% citó una mejora en la depresión [12]. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el 47% de los encuestados informó también deterioro en la memoria, que puede deberse tanto al uso de cannabis como a efectos de la enfermedad. La mejora del estado de ánimo también fue reportada como un efecto beneficioso del consumo de cannabis en pacientes que sufren de esclerosis múltiple [13]. Igualmente, se observaron mejoras en la ansiedad o depresión en un estudio sobre pacientes que sufren de dolor neuropático crónico y que fumaron cannabis [14].

El cannabidiol

Evidencia creciente sugiere un papel importante del cannabidiol (CBD) en la disminución de la ansiedad, aunque el grado en que el CDB (a las concentraciones que se encuentran comúnmente en el cannabis) es capaz de conseguir este efecto sigue siendo incierta [15,16]. Estudios preclínicos han demostrado que el CDB y derivados del CDB disminuyeron el comportamiento ansioso en un modelo de rata [17]. Un estudio clínico del año 1980 mostró que el CDB (1 mg/kg) atenuó, los efectos ansiogénicos producidos por el THC (0,5 mg/kg) en ocho voluntarios sanos con historial de uso de marihuana [18]. Otro estudio clínico cruzado doble ciego, demostró que una sola dosis de CDB (400 mg) redujo significativamente la ansiedad anticipatoria, pero aumentó la sedación mental, aunque los resultados se consideraron preliminares y fueron sugeridos más estudios de seguimiento [19]. Estudios de imágenes del cerebro por tomografía computarizada (SPECT) mostraron que, en contraste con el placebo, el CDB disminuyó el flujo sanguíneo cerebral regional en las áreas corticales límbicas y paralímbicas, regiones implicadas en la fisiopatología de la ansiedad [19]. Por otro lado, un estudio más reciente, doble ciego aleatorizado y controlado con placebo mostró que 600 mg de CDB administrado por vía oral se asoció con una reducción significativa en la ansiedad, deterioro cognitivo, e incomodidad en pacientes que sufren de trastorno de ansiedad social generalizada sometido a una prueba simulada de hablar en público [20]. Los autores advierten que el estudio es de carácter preliminar, y que son necesarios estudios adicionales más grandes y bien controlados para fundamentar este efecto. Aunque el mecanismo preciso por el cual CDB ejerce sus efectos ansiolíticos no está bien establecido, puede actuar ya sea disminuyendo el flujo de sangre a las regiones del cerebro asociadas con el procesamiento de la ansiedad o de estímulos basados ​​en el miedo, o posiblemente a través de la modulación de la neurotransmisión serotoninérgica [21,22].

Referencias

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