Cancer & Quimioterapia

Primero, es necesario dejar en claro que no hacemos apología a que el cannabis es la cura milagrosa del cáncer, esta es una enfermedad compleja en la que intervienen muchos factores y por tanto cada caso es distinto de otro. No queremos dar falsas esperanzas, pero sí podemos afirmar es que el uso de marihuana en muchos casos ayuda a llevar de mejor manera la enfermedad, igualmente creemos que falta mucha información para poder proclamar que el cannabis cura el cáncer.

Igualmente, son muchos los casos de personas que señalan que se han curado del cáncer mediante el uso de extractos concentrados de cannabinoides (generalmente en forma de aceite). El más famoso de ellos es el de Rick Simpson, un canadiense que señala que curó un cáncer a la piel (y otros problemas de salud) mediante el uso de aceite de marihuana. También está el caso de la tan valiente Mykayla, una niña que a sus 7 años fue diagnosticada con una leucemia linfoblástica aguda que había hecho metástasis en su cerebro y el líquido cefalorraquídeo, y que a sus actuales 9 años se mantiene libre de cáncer gracias también a estos extractos. Y así muchos casos más, cuyos testimonios fácilmente son posibles de encontrar a través de internet y las redes sociales.

Por otro lado, lo que podemos afirmar a partir de los resultados de las investigaciones publicadas hasta ahora es que los beneficios medicinales del cannabis en el cáncer se relacionan a tres efectos fisiológicos derivados de la acción de los cannabinoides. La primera es la capacidad de algunos cannabinoides de detener la proliferación celular en tumores [1], así como incitar a las células cancerígenas al suicidio (apoptosis celular) sin afectar las células sanas [2]. La segunda es que ayuda a combatir las nauseas y vómitos (efecto antiemético), por lo que es muy útil en pacientes que están recibiendo quimioterapia/radioterapia ya que disminuyen estos molestos efectos secundarios. La tercera es la capacidad del cannabis de inducir el apetito, siendo muy útil en pacientes que presentan caquexia, un estado de desnutrición extrema dada por algunas enfermedades como cáncer, sida, anorexia y otras enfermedades autoinmunes. En pacientes con cáncer que están recibiendo terapia es muy útil ya que permite mantener el apetito activo a pesar de la quimioterapia.

Es importante destacar que si bien existe mucha evidencia popular/informal, prácticamente todas las investigaciones científicas llevadas a cabo hasta ahora sobre cannabinoides y cáncer son en su mayoría estudios pre-clínicos realizados utilizando células cancerígenas cultivadas en el laboratorio (in vitro) o en modelos animales (in vivo), ya que el ensayo en humanos (estudios clínicos) es el siguiente paso en la investigación, al que se espera llegar en los próximos años. Igualmente, esto no ocurre con el efecto antiemético y del apetito, ya que al estar relacionados con síntomas que se presentan comúnmente en muchas enfermedades, la eficacia del uso de cannabis y/o cannabinoides se encuentra comprobada y respaldada.

1. Reducción y muerte de células cancerígenas.

Según muchos estudios científicos (en cultivos de laboratorio y modelos animales), diferentes cannabinoides (naturales y sintéticos) ejercen una amplia gama de efectos inhibidores del crecimiento de las células cancerosas *, incluyendo:

– Activación de la muerte celular, a través de un mecanismo llamado apoptosis.
– Supresión de la división celular.
– Inhibición de la formación de nuevos vasos sanguíneos en los tumores (proceso denominado angiogénesis).
– Reducción de las posibilidades de que las células cancerosas metastaticen al resto del cuerpo, impidiendo que las células migren o invadan los tejidos vecinos.
– Aceleración de la “máquina de eliminación de residuos” interna celular (proceso conocido como autofagia), que puede conducir a la muerte celular.

El último estudio difundido hasta la fecha que confirma este efecto fue publicado en julio de 2014 en el Journal of Biological Chemistry y mostró que inyecciones de THC en ratones con tumores implantados causó que las células se suicidaran (autofagia). También se redujo el crecimiento de tumores en líneas celulares (cultivo de células) de cáncer de mama y de cerebro [2].

Otro estudio publicado en julio de 2011 demostró el efecto del CDB sobre la muerte celular programada en líneas celulares (cultivos) de cáncer de mama. Los investigadores descubrieron que el CDB induce la muerte celular programada, independiente de los receptores CB1, CB2, o vainilloides [3].

2. Efecto Antiemético.

Las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia (CINV, por sus siglas en inglés) son de los eventos adversos más angustiantes y comunes asociados con el tratamiento del cáncer. Mientras los vómitos en general parecen estar bien controlados con los tratamientos actuales, las nauseas (agudas, anticipatorias, o tardías) permanecen más mal controladas y el uso de cannabis o cannabinoides podría aportar algún tipo de beneficio en ciertos casos [4]. En efecto, medicamentos basados en cannabinoides son ampliamente recetados y utilizados para tratar estos efectos secundarios de la quimioterapia. Es importante tener en cuenta que se ha informado que el uso excesivo de cannabis puede desencadenar paradójicamente un síndrome de vómitos cíclicos crónico (hiperémesis).

Muchos pacientes en tratamiento que utilizan cannabis ven como este alivia las nauseas y vómitos posteriores a la quimioterapia, sus efectos son ampliamente reconocidos, y cada vez hay más evidencia que sugiere un rol importante del sistema endocannabinoide en la regulación de las náuseas y vómitos. Efectivamente, se han encontrado receptores cannabinoides CB1 y CB2 en las zonas del tronco cerebral asociadas con el control del vómito. Este efecto está mediado tanto por THC, como por CBD [5,6].

3. Síndrome de desgaste y perdida de apetito.

La capacidad del cannabis para aumentar el apetito ha sido popularmente reconocida durante muchos años. Todo usuario sabe que luego de consumir marihuana viene el conocido “bajón” o “munchie”, un aumento del apetito repentino y fuerte. Estudios epidemiológicos sugieren que las personas que utilizan activamente cannabis tienen un mayor consumo de energía y entrada de nutrientes que los no usuarios [7]. Estudios de laboratorio controlados con sujetos sanos sugieren que la exposición al cannabis, ya sea por inhalación o ingestión oral de THC se correlaciona positivamente con el aumento en el consumo de alimentos, ingesta de calorías, y el peso corporal [8,9]. Además existen estudios que muestran una alta concentración de receptores CB1 en las áreas del cerebro asociadas con el control de la ingesta de alimentos y la saciedad, dando más soporte a la relación entre el consumo de cannabis y la regulación del apetito [10,11,12]. Además, creciente evidencia sugiere un papel para el sistema endocannabinoide no sólo en la modulación del apetito, la palatabilidad de alimentos y la ingesta, sino también en el metabolismo energético y la modulación del metabolismo de lípidos y glucosa [13].

Actualmente se utiliza cannabis para inducir el apetito en pacientes de cáncer, así como enfermos de sida y anorexia nerviosa, también ha tenido éxito en enfermos de alzheimer que se rehusaban a comer [14].

Referencias.

1. National Cancer Institute. (2014). Cannabis and Cannabinoids. Laboratory/Animal/Preclinical Studies.

2. Moreno, E., Andradas, C., Medrano, M., Caffarel, M. M., Pérez-Gómez, E., Blasco-Benito, S., … & Sánchez, C. (2014). Targeting CB2-GPR55 receptor heteromers modulates cancer cell signaling. Journal of Biological Chemistry,289(32), 21960-21972.

3. Shrivastava, A., et al.(2011). Cannabidiol induces programmed cell death in breast cancer cells by coordinating the cross-talk between apoptosis and autophagy. Molecular cancer therapeutics, 10(7), 1161-1172.

4. Parker, L. A., Rock, E. M., & Limebeer, C. L. (2011). Regulation of nausea and vomiting by cannabinoids. British journal of pharmacology, 163(7), 1411-1422.

5. Hornby, P. J. (2001). Central neurocircuitry associated with emesis. The American journal of medicine, 111(8), 106-112.

6. Van Sickle, M. D.et al. (2005). Identification and functional characterization of brainstem cannabinoid CB2 receptors. Science, 310(5746), 329-332.

7. Smit, E. and Crespo, C. J. (2001). Dietary intake and nutritional status of US adult marijuana users: results from the Third National Health and Nutrition Examination Survey. Public Health Nutr. 4: 781-786.

8. Foltin, R. W., Fischman, M. W., and Byrne, M. F. (1988). Effects of smoked marijuana on food intake and body weight of humans living in a residential laboratory. Appetite. 11: 1-14.

9. Mattes, R. D., Engelman, K., Shaw, L. M., and Elsohly, M. A. (1994). Cannabinoids and appetite stimulation. Pharmacol.Biochem.Behav. 49: 187-195.

10. Di Marzo, V. and Matias, I. (2005). Endocannabinoid control of food intake and energy balance. Nat.Neurosci. 8: 585-589.

11. Matias, I., Bisogno, T., and Di, Marzo, V. (2006). Endogenous cannabinoids in the brain and peripheral tissues: regulation of their levels and control of food intake. Int.J.Obes. 30 (1): S7-S12.

12. Tibirica, E. (2010). The multiple functions of the endocannabinoid system: a focus on the regulation of food intake. Diabetol.Metab Syndr. 2: 5-10.

13. Farrimond, J. A., Mercier, M. S., Whalley, B. J., & Williams, C. M. (2011). Cannabis sativa and the endogenous cannabinoid system: therapeutic potential for appetite regulation. Phytotherapy Research, 25(2), 170-188.

14. Volicera, L., Stelly, M., Morris, J., Mclaughlin, J. & Volicer, B. J. (1997). Effects of dronabinol on anorexia and disturbed behavior in patients with Alzheimer’s disease. International Journal of Geriatric Psychiatry, 12, 913-919.