Desde la Siembra Hasta el Paciente

Entre el cultivo y el dispendio del cannabis medicinal, deben cumplirse múltiples medidas de seguridad y control que se aplican a través de todo el proceso.

1. Cultivo en Exterior

El área debe estar protegida con una doble verja de al menos 12 pies de altura y una lona que impida la visibilidad desde afuera.
Cada planta tiene una etiqueta para rastrearla desde el cultivo hasta que el producto que se elaboró con ella se vende al paciente.

2. Recogida de Muestra

El personal de laboratorio es el único autorizado para recoger una muestra aleatoria de la planta que se usará para revisar su calidad. A todas las personas que laboran en la cadena de producción se les requiere una licencia vocacional que emite Salud.

Durante el transporte las muestras se llevan en vehículos sin identificar. Todos tienen un sistema de GPS para monitorear su posición. El producto también tiene un “tag” de radiofrecuencia. Se prepara un manifiesto con todo lo que se lleva al laboratorio y con la ruta a seguir.

3. Laboratorio I

Aquí se verifican las muestras que se toman en la etapa de cultivo y también después de la manufactura, para comprobar la calidad y el por ciento de THC.
Los horarios de operaciones son establecidos para toda la industria, de 8:00 AM – 9:00 PM.

4. Manufactura

En esta etapa, se utiliza la planta y sus derivados para crear cápsulas, aceites, bebidas, alimentos y vaporizadores.

5. Laboratorio II

El producto manufacturado va al laboratorio para certificar su calidad.

6. Dispensario

El producto se entrega en un área restringida, a donde solo puede acceder el técnico de dispensación, el paciente y un acompañante autorizado.

7. Paciente

Debe tener una de las 17 condiciones ya definidas por el Departamento de Salud y la recomendación de un médico certificado para su uso.

Fuente

Reglamento del Cannabis Medicinal, Departamento de Salud vía El Nuevo Día